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Los Libertadores de América 

El Teniente Bianchi: El más sabio de todos, ya había encabezado una campaña libertadora, cuando era el Virrey de Liniers en las batallas que emprendía desde el Fortín. Luego, comandó las huestes bosteras para la liberación y pudo ganar todas las batallas que se le presentaron en el continente. Continuó su campaña exitosa por el Lejano Oriente.
 

El Capitán Bermúdez: el más vehemente de los libertadores, fue el encargado de ganar la primera coronación, al dar el tiro del final y el primero en recibir todas las premiaciones, por su grado de capitán.
 

El General Córdoba: héroe en los combates en Morumbí y en Parque Antártica, fue otro de los grandes artífices de la conquista, tapando todo intento de agresión del enemigo.
 

El Coronel Riquelme: de los libertadores es el más joven. Apareció en escena en las batallas más díficiles, como contra el máximo enemigo (la banda de Nuñez), y contra todos los guerrilleros brasileños, los leales a Vasco Da Gama y los de Palestra Italia. Ahora continua con su carrera en la Madre Patria.

 

 

 

 

 

Estos 4 patriotas lograron ser los libertadores de América luego de más de dos años de combates por todo el Continente

Diego Armando Maradona, máximo líder de la lucha anti-gallina
 

El prócer de mayor trayectoria y que a más pueblos ayudó. Todo comenzó en una batalla en 1981, cuando saltó a la fama al aniquilar al enemigo dejándolo tendido en el barro, en una noche lluviosa de abril. Luego, en otras contiendas de ese mismo año también tuvo destacada labor. Regresó a las tropas bosteras en 1995, después de colonizar las lejanas tierras de Barcelona y Nápoles, en donde fue emperador. Ganó un combate siendo partícipe destacado cuando el rival quedó exterminado en la Ribera en 1996 y también se alzó con un triunfo en la última batalla que tuvo contra las gallinas, pasando luego a retiro. Tiempo después se convirtió en líder de la guerrilla cubana, donde adiestró a los jóvenes isleños para que sigan sus pasos.

San Martín, el Padre de las gallinas
 
San Martín Palermo ha ganado varias batallas contra los plumíferos en su vida, sobre todo cuando empezó a militar en Boca Juniors. Su primera batalla la definió él mismo, en territorio enemigo en 1997. Aquel momento será siempre recordado, porque gracias a una corajeada del capitán Bermúdez (que impidió que un enemigo se apoderara del objetivo), San Martín pudo ajusticiar al rival. Luego repitió en el combate válido por el Clausura 1998, cuando el enemigo atacó nuestro territorio. En 1999, en tiempos en que el Teniente Bianchi comandaba las huestes bosteras, fue artífice decisivo de un nuevo triunfo, esta vez, cuando se habían producido algunas bajas en las tropas bosteras (el capitán Bermúdez, el caudillo Serna y el cabo Abbondancieri) y los enemigos tenían superioridad numérica. Su más resonante aparición en la guerra anti-gallina, fue en medio de la pelea por el reinado de América. Apareció sobre el final (no pudo luchar desde el principio por una herida de guerra que lo dejó inactivo durante 6 meses) para meter el tiro de gracia y exterminar todas las chances del enemigo. A partir de allí, fue nombrado Libertador de América. Sobre el final de ese año aparecería una vez más en un combate contra las gallinas y sobre todo, en la guerra intercontinental ante un bando español. Ahora, luego de hacer una campaña en el exterior, ha retornado a las filas bosteras.
   
El Apache Tévez

Cacique a pesar de su corta edad, logró su fama a base de fuerza y de poner siempre el pecho en las más difíciles. Su nombre será siempre recordado por sus duras expediciones a Colombia y a Brasil (lugar donde consiguió los máximos laureles), y, a pesar de ir en inferioridad de condiciones (porque un cobarde rival del bando rojo lo había herido a traición), fue partícipe importante en la batalla intercontinental contra los italianos, desatada en el Lejano Oriente. Este bravo luchador hizo famosa una danza guerrera, cuando derrotó a los que intentaban hacerse con el poder del continente, en pleno campo enemigo y cuando todo parecía convertirse en una caída. Dejó mudo a los contrarios y para siempre se metió en la historia de los grandes héroes.